sábado, 23 de junio de 2012

LA PENUMBRA DEL ALMA

Un aleteo quebradizo rompió el silencio de la noche, gireme asustado en la penumbra para indagar el origen de aquel escabroso sonido. Busque entre las sombras hasta encontrar a la criatura que me desveló de mis sueños más profundos, un ángel que había caído herido, sus alas rotas golpeaban las exasperadas las paredes de mi habitación en pos de remontar el vuelo sin lograr mas que más dolor y desazón por su incapacidad para remontarse de nuevo a las alturas.
Me acerque a ella cauteloso, pues jamás había visto nada semejante, y trate como pude de ayudarla, la tendí mi mano en señal de apoyo, siendo correspondido con la suya, la cual era suave y me transmitió sensaciones que nunca antes había sentido. Yo estuve a su lado, mientras ella se recuperaba poco a poco, tiempo en el cual la oscuridad salió de vida para encaminarme por senderos lúcidos, sin temores ni pesadumbre. Ella sentía lo mismo, me abrazaba en los malos momentos, me daba paz, y yo le di toda mi alma a cambio de ello...

Pasado largo tiempo se recuperó, pero siguió a mi lado ¿para siempre? ¡NO! Hasta las criaturas más dulces tienen un lado oscuro, lleno de ira y rencor. Tan pronto era un ángel como se transformo en un ser amorfo, su ojos se tornaron amarillos e inyectados en sangre, su aliento ya solo vociferaba un aliento pútrido y lleno de engaño, su boca, ahora desfigurada, me dio un último beso que se me clavo como 50 puñales en el corazón.
Tal como vino, en una noche oscura, me dejó, pero fortaleciendo aún más el dolor de mi alma herida por aquella criatura a la que se la ofrecí sin reparo.
Pesadilla me acontecen día y noche desde su fatídica marcha, fantasmas me persiguen sin descanso, no tengo un respiro, mi sufrida alma ya no da más de si, desesperación, sufrimiento, dolor, odio, ira... Soy una bomba de relojería apunto de autodestruirse.
Este dolor se me hizo eterno, y no fue tan siquiera una pequeña parte de lo que me aguardaba, un camino tenebroso.

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